Conversando con mi hermano, respecto de la intervención divina
en los caminos y/o destinos que a cada
uno de nosotros le toca vivir, de las cosas que suceden y que no le encontramos
explicación, de cómo y por qué que
suceden, ¿existe ese ser supremo que aseveramos
con tanta seguridad?. Por qué creemos o tenemos fe en ese algo que no podemos
definir, o decir con certeza que si existe.
En
ese contexto, puedo decir que para mí sí existe, porque han habido muchos hechos que han sucedido sin mayor explicación,
y no hay mas que aceptar que están hechos desde otra dimensión, que no es la misma en que estamos todos. Y hablando de dimensión, -creo de acuerdo a mi
pensamiento-, que si estamos hechos a su
imagen y semejanza, entonces querría
decir que Dios no tiene edad… o… ¿alguien diría que es así o asá?…porque si
somos a su imagen… entonces sería, embrión, guagua, niño, joven, adolescente, adulto,
anciano etc. Es así como se entiende lo
de la semejanza.
A
veces, nos preguntamos, por qué suceden
tantas cosas inexplicables a nuestros
ojos, pensamiento y sentimientos. Cosa que no lograremos entender nunca porque somos seres limitados. En esta
conversación le decía a mi hermano, dónde se presenta esta divinidad…
-creo yo- y es en las cosas simples. Simples para
muchos, pero que grandiosas para,
los que nos dirigimos a El, ya sea pidiendo, agradeciendo y rogando en la mayoría
de las veces cuando estamos desesperados. Cuando vemos que ya nada es posible… nos dirigimos a él con el corazón sumido
en la súplica y no importa ponerse de
rodillas donde sea, sin mirar alrededor, ahí no conocemos la vergüenza, porque
en la desesperación nada terrenal importa, solo El, al que no vemos,
al que no escuchamos, al que no tocamos,
pero si al que sentimos, al que nos da la sensación de estar ahí. Esa
presencia que llena cada rincón vacío,
que nos rodea, nos escucha, nos acompaña cada día y nos atrapa. Es la
respuesta a esa llamada desesperada que nadie es capaz de resolver, es la sensación
de aliento llena de esperanza y en la sabiduría que así será, es que nos
dirigimos a El.
Y
cuando nos ponemos a desmenuzar todo y
cada uno de los detalles con lupa, lo
que leímos en distintos artículos, por supuesto que nos van a surgir un sinfín
de dudas. Pero… y quien da respuesta a esas cosas inexplicables que suceden?
por ejemplo, cuando una persona está desesperada porque su hijo(a) está
enfermo(a)… hace una ferviente petición
de … ¡sálvamela por favor… te lo suplico¡.. ¿a quien está dirigido esa
petición?.... se la harías a una persona, como por ejemplo a tu mejor amigo?, a tu padre o a tu madre o a tu hermana y
hermano?... no verdad? porque sabes que no te serviría de nada, no sentirías
nada, o mejor dicho, sentirías vergüenza de hacer algo tonto. Ahí, en ese momento, nace la respuesta que tanto se busca,
porque si no fuera así, no sentirías la necesidad de pedirle a Dios, en tu desesperación.
En conclusión, sentimos su presencia creemos y queremos que esté
entre nosotros cada día de nuestras vidas. Aquel que dice no creer y no
estar ni ahí… bueno, es su pensamiento y
decisión y por algo será… pero, en algún momento de su existencia acudió o acudirá
a las súplicas a ese Ser, al cual no
acepta y muchas veces reniega.
Conozco
a una persona de avanzada edad, que le molesta que se diga… “si Dios quiere”… costumbre de muchos
y deseos sinceros también. Ese caballero, al que le molestan las palabras
cargadas de tinte religioso, y que no
cree en santos… cada año, para el 20 de enero, viaja sagradamente a la fiesta
religiosa de San Sebastian ¿…? ¿ Entonces… que es eso?. Según dice
que su madre siempre iba a esa fiesta religiosa y que él le prometió
que seguiría con esa tradición. ¿Que
hace un hombre sin Fe, tras los rituales religiosos? … la respuesta seguro ya
la tienes.
Las
creencias no son transferibles, pero si se pueden cultivar poco a poco, y como persona de fe,
estoy segura que eso se logra sólo con dedicación.
Sin embargo, creo que podemos
tranquilamente guiarnos por el sentimiento.
Y si queremos… Sí existe alguien Superior al que debemos respeto como al
padre terrenal. Tal vez, todo está allí, y probablemente no haya nada más sabio
que el sentimiento, porque la razón no siempre es razonable.
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