Thursday, August 26, 2010

MINA " SAN JOSE"

Una carta salida del fondo de la montaña.

Un hermoso título para un escrito verdad?... pero me quedo con el mío…

“las Cartas enviadas desde las entrañas de la tierra”.

Sin duda una historia tremendamente llena de emociones. Emociones llegadas desde las entrañas de la tierra, de a pedazos, son emociones que no terminan. Parece que la Mina esta jugando con nuestros corazones, nos esta probando a pausas y lentamente a ver si aguantamos una más.

Desde sus inicios,en estos largos 18 días, el Ministro Laurence Golborne, todos y cada uno de los protagonistas de esta parte de la “Historia de Chile”, nos han ido haciendo partícipes de estos grandes acontecimientos que para todos los chilenos, nos ha conmovido fuertemente…hasta a los extranjeros. El domingo 22 de agosto en intervalos de pocas horas en un día, fuimos recibiendo fuertes y macizos golpes en nuestros corazones. Empezamos la mañana con débiles golpes en la barra, ya fue angustioso oír esos tenues golpes porque podrían ser de rocas que se desprendían. Luego vimos la marca con pintura roja en el martillo-sonda, hasta ahí, nuestros corazones saltaban de júbilo. Luego y para más emoción, un trozo de papel cuadriculado impecablemente escrito en tinta roja y otra carta de un marido a su esposa, leída por nuestro Presidente Sebastian Piñera E., con eso ya, rebozábamos de alegría. Pero y por si con eso por el día, no le bastara a la Mina, nos dejó 1 para más tarde, algo realmente espectacular, al menos para mí fue el momento culmine,… cuando sentados frente a la pantalla, casi sin respirar, fuimos ingresando al fondo de la tierra, fue algo inigualable… parecía que íbamos pilotando una nave espacial y nos dirigíamos al centro del universo en lugar del centro de la tierra…realmente fue CONMOVEDOR. Al menos para mí, la sensación visual fue similar a lo que uno imagina, sería un viaje al espacio. Luego el momento sublime… ver allí, frente a la pantalla, ese rostro “iluminado en la oscuridad”, proyectado desde las entrañas de nuestra tierra…” -imagino- fue como llegar a la estrella más luminosa que exista, precisamente porque ese rostro… representó los centelleos de una

estrella en el espacio infinito y eso… iluminó nuestros corazones, que ya estaban rebosantes de emociones.

Terminado el día nos fuimos a dormir, con la felicidad de haberlos vistos. Pero al día siguiente, de nuevo la Mina, no contenta con lo que nos había ido entregando a pausas…, nos hizo llorar a todos los que estábamos viviendo ese minuto cuando escuchamos, un conmovedor Himno Patrio, con su .. “Puro Chile es tu cielo azulado…puras brisas te cruzan….” entonado por un vivísimo coro de 33 voces desde el fondo de la tierra.

Después de todo

esto, podríamos decir que pocas son las personas que tienen el privilegio de estar en las “entrañas de la tierra”.

Hace algún tiempo tuve la ocasión de hacerlo junto a mi Diego Rolando, en esa oportunidad escribí lo siguiente…. “


Reflexión de Diego Matus

Un jueves 06 de Octubre,-Diego tenía 14 años-, salimos con destino al parque de Lota, en buses repletos de participantes de una feria Científica, a visitar la famosa Mina de Lota, “El Chiflón del diablo”, no explorada por ninguno de los que andábamos en esa excursión.

Es impresionante, impensado hasta ese momento estar ahí, se te vienen imaginaciones tenebrosas, como quedar aplastada como estampilla, o que se produjera un agujero en el techo y el mar ahogara tu hermosa vida, en fin andaba pegadita a Diego por si acaso-.

Antes de pasar por un umbral de ladrillo que bordea ese tenebroso “agujero negro” hacia el interior de la tierra, la que es escudriñada por el hombre, sacándole las entrañas y usufructuarla en beneficio de unos pocos. Una persona con mucho entusiasmo y dinamismo, nos narraba parte de la historia que encierran esos túneles oscuros, era don Manuel Reyes.

Luego de escudriñar sus entrañas, prácticamente agazapados y alineados como en el kinder, el guía, después de una larga charla, nos pide sentarnos para reflexionar, ver y escuchar.

Creo que ese fue el momento justo para observar el comportamiento de los adultos en grupo, son tal cual “pequeños niños desobedientes” porque cuando el guía nos dice: ... “apaguemos las luces un rato, para que experimenten lo que viene” y luego de unos cuantos.... “sshhttts... silenciiooo, callensee... y otros epítetos… al fin se logró un ratito de concentración.

Nuestro guía quería que percibiéramos en toda su magnitud lo que nos quería enseñar, para que entonces;… “viéramos la oscuridad y escuchásemos el silencio”.

Solo puedo decir que…¡Hay que vivirlo! Para experimentar esa sensación de cómo, con tus ojos bien abiertos,... ¡Ves la nada misma!... absolutamente nada, es algo imposible de imaginar.

Al día siguiente, rumbo a la Universidad del Bío Bío, me comenta su reflexión sobre aquel, “viaje al centro de la tierra” : “... mami... te acuerdas del tiempo que pasó... cuando apagamos las luces en la mina...? No... en realidad no sé... talvez… un minuto? –contesté- ... “yo no sé cuanto tiempo pasó, no recuerdo... sabes qué? Yo creo que... tal vez sea… porque no vimos nada... eso significa que el tiempo lo medimos por lo que vemos... por eso, no tenemos un recuerdo de cuanto tiempo pasó, solo sabemos… que estaba oscuro... y, no podemos recordar la nada, ni medir el tiempo...

Siiii...! tienes razón¡.. tal vez sea como tu dices.. mmm... Interesante…."

Patricia Carrillo Matamala

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